miércoles, 1 de abril de 2020

Una nueva generación?

*Si observamos con cuidado podemos detectar la aparición de una franja social que antes no existía: la gente que hoy tiene entre cincuenta y setenta años.*
*A este grupo pertenece una generación que ha echado fuera del idioma la palabra "envejecer", porque sencillamente no tiene entre sus planes actuales la posibilidad de hacerlo.*
*Se trata de una verdadera novedad demográfica parecida a la aparición en su momento, de la "adolescencia", que también fue una franja social nueva que surgió a mediados del S. XX para dar identidad a una masa de niños desbordados, en cuerpos creciditos, que no sabían hasta entonces dónde meterse, ni cómo vestirse.*
*Este nuevo grupo humano que hoy ronda los cincuenta, sesenta o setenta, ha llevado una vida razonablemente satisfactoria.*
*Son hombres y mujeres independientes que trabajan desde hace mucho tiempo y han logrado cambiar el significado tétrico que tanta literatura latinoamericana le dio durante décadas al concepto del trabajo.*
*Lejos de las tristes oficinas, muchos de ellos buscaron y encontraron hace mucho la actividad que más le gustaba y se ganan la vida con eso.*
*Supuestamente debe ser por esto que se sienten plenos; algunos ni sueñan con jubilarse.*
*Los que ya se han jubilado disfrutan con plenitud de cada uno de sus días sin temores al ocio o a la soledad, crecen desde adentro. Disfrutan el ocio, porque después de años de trabajo, crianza de hijos, carencias, desvelos y sucesos fortuitos bien vale ver el mar con la mente.*
*Pero algunas cosas ya pueden darse por sabidas, por ejemplo que no son personas detenidas en el tiempo; la gente de "cincuenta, sesenta o setenta"", hombres y mujeres, maneja la computadora como si lo hubiera hecho toda la vida. Se escriben, y se ven, con los hijos que están lejos y hasta se olvidan del viejo teléfono para contactar a sus amigos y les escriben un e-mail o un whatsapp.*
*Hoy la gente de 50 60 o 70, como es su costumbre, está estrenando una edad que todavía NO TIENE NOMBRE, antes los de esa edad eran viejos y hoy ya no lo son, hoy están plenos física e intelectualmente, recuerdan la juventud, pero sin nostalgias, porque la juventud también está llena de caídas y nostalgias y ellos lo saben. La gente de 50, 60 y 70 de hoy celebra el Sol cada mañana y sonríe para sí misma muy a menudo…hacen planes con su propia vida, no con la de los demás. Quizás por alguna razón secreta que sólo saben y sabrán los del siglo XXI.* La juventud se lleva por dentro.
La diferencia entre un niño y un adulto; simplemente es el precio de sus juguetes.
Sandra Pujol

viernes, 6 de marzo de 2020

Mi compañero de viaje

VIH, mi compañero de viaje durante 40 años

Por Susana Hernández Valles

México, 30 Nov 2019 (Notimex).- A finales de la década de los 70, aún con el calor del movimiento hippie en Estados Unidos y México, un huésped silencioso esperaba dentro de los cuerpos de hombres y en menor cantidad de mujeres, haciendo estragos.
Sin embargo, no tardó mucho tiempo en manifestarse, y a principios de la década de los 80 ese huésped mostró su rostro más crudo: el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) se hizo presente y sacudió a la humanidad.
En México, el virus llegó en 1983, pero no fue hasta 1986 que Renee Arturo García Félix lo conoció, un “niño Polanco” de aquella época, que visitaba los antros más famosos de la diversidad sexual, los cuales se ubicaban en Nueva York y Houston en Estados Unidos, pero también los de La Lagunilla y La Merced en México.
Renee se infectó en 1978, aunque todavía no se sabía de la existencia del VIH, ya convivía con él. Su pareja fue el que mostró síntomas, le realizaron la prueba y lo diagnosticaron positivo, de inmediato le hicieron las pruebas a él y también era portador.
Pero la vida tenía un plan, años atrás y sin saberlo, ya se preparaba para enfrentarlo, se volvió “vagabundo filosófico” lo cual se refiere al autoconocimiento, quería saber quién era y para ello, estudió en la escuela de Filosofía en la India donde estuvo un año y renunció a su profesión de médico, en ese momento el virus aún no existía.

Estudió Medicina en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), trabajó en el Instituto Mexicano del Seguro Social 11 años, en general -dice- "le ha ido muy bien", pero el resto de la población infectada no tuvo su misma suerte.
Esa formación previa le ayudó a enfrentar el hecho de ser portador del virus, y con esta construcción filosófica apegada a la espiritualidad y su profesión, enterarse de su nueva condición no le generó una locura, pues estaba preparado para afrontarlo.
Renee llevaba algunos años viviendo en una cabaña, “un nicho de espiritualidad” como lo denomina, en Santo Tomás Ajusco, en la Ciudad de México, cuando se enteró; y aquel nicho que él ya tenía para su autoconocimiento, lo compartió con la comunidad LGBT infectada.

Su trabajo en VIH lo integró con la asistencia privada, para acompañar a las demás personas en su misma condición, albergó a la gente con Sida que iba a terminar sus días.
En la actualidad, el hoy médico general especializado en Radiología tiene 40 años viviendo con VIH, es fundador de Albergues de México, una Institución de Asistencia Privada conformada por médicos, psicólogos, terapeutas, vagabundos filosóficos y guías espirituales de diversos credos.
Ellos se dedican a mejorar la calidad de vida de personas que viven con VIH, o que han desarrollado alguna enfermedad asociada con el Síndrome de la Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA).

“Para que mantenga al virus tranquilito y sea mi cuate, yo le doy de comer todos los días, somos íntimos, no estoy peleado con él para nada, al contrario, le agradezco porque si yo no estuviera infectado yo no estaría aquí, así es como la historia se hila”, destaca en entrevista con Notimex.

Resalta que está encantado con el virus, porque le ha enseñado y a vivir a través de él, porque lejos de ser un estigma para él, y de la sociedad hacia él, es un compañero de viaje.
Nunca ha abandonado el tratamiento, desde el primero momento que recibió el diagnóstico lo ha tomado como corresponde, ya que es una persona disciplinada “por eso estoy aquí, unos, dos, como soldadito”.
“El virus existe en el planeta Tierra y ha matado a millones de personas, pero conmigo ha sido muy generoso, eso no quiere decir que el virus sea igual para todo el mundo, sigue habiendo estigma y rechazo, yo mismo cuando recibo la noticia no me acepto, lloro, grito y pataleo.

”Hoy día, existe el rechazo y el estigma hacia la comunidad Lésbico, Gay, Bisexual, Transexual, Transgénero, Travesti e Intersexual (LGBTTTI) y hacia los portadores del virus del VIH, como en el inicio en la década de los 80, porque es parte de la naturaleza humana, rechazar al estigmatizado y al diferente.
Esto sigue igual, remarca, no ha cambiado, lo único es que hay más grupos, organizaciones civiles, censos de derechos humanos para hablar y comentar sobre el tema, pero la sociedad sigue igual.
Ahora, cuenta con la ermita Ajusco, un servicio que mejora la calidad de vida de las personas con enfermedades terminales, les ayuda aminorar el sufrimiento físico, emocional y espiritual y reciben a personas que necesitan acompañamiento, como él lo necesitó, ese asilo da asistencia a personas que tienen el virus.
Mientras que a los jóvenes recomienda protegerse “el virus es un mito real que mata, discapacita, enloquece, paraliza cuerpo, mente y espíritu”, pero eso no quiere decir que yo no tengan relaciones sexuales, no está prohibido, pero siempre con protección.

Hay que practicar sexo seguro, protegido, usar el condón masculino y femenino, pero siempre con el uso del “hulito” no se debe pretender ser valientes, deben ser generosos consigo mismos y con los demás, afirma.
En tanto, a la sociedad urge que los acepten, empezando por su hijo, por su tío, que no les cierren las puertas, ya que están necesitados de cariño, de amor, no al estigma, “ese hijo te puede enseñar muchas cosas, dale entrada al amor, a la compasión”.

viernes, 7 de febrero de 2020

El valor de seguir adelante

Puede que las pastillas al comienzo hagan que el cuerpo se nos ponga rebelde; reaccione como no esperamos, se vea de andar desgarbado, se perciba débil y vulnerable

Puede que estemos horas frente al espejo o que pasemos de largo esquivando el reflejo, y es que a veces no basta con sentirnos bien, también queremos vernos bien. Sólo hay que darle tiempo. 

El cuerpo necesita reestructurar su sistema porque algo vino para quedarse y con ello vinieron las pastillas y sus efectos secundarios, los controles periódicos, el cambio de algunos hábitos, la presión social de verse bien, el deseo de sentirnos sexys, la necesidad urgente de que no se note.

La que tiene procesos más lentos es la mente, esa si necesita trabajo

¿Visitaron un psicólogo alguna vez? ¿Un grupo de pares? creo que es una buena opción trabajar sobre la mente mientras le damos tiempo al cuerpo, que es el único que tenemos y es el que debe hacerse cargo de la parte más ardua del trabajo; eso sí, tampoco culpemos al virus y a las pastillas si somos unos sedentarios con malos hábitos de alimentación (tenemos que hacernos cargo de la parte que nos corresponde), porque después decimos también que no nos duran los novios porque se espantan por el VIH y quizás sea porque nos tiramos al abandono y no es el virus en sí, sino más bien que no le gustamos a la gente, y no está mal, no podemos gustarle a todo el mundo ni viceversa.

Sí te puedo decir que si pones de tu parte luego todo vuelve al cauce, el cuerpo es sabio dicen. Sólo eso, demos tiempo al cuerpo.

Gracias por permitirme seguir adelante!
Aunque este barco pareciese no tener brújula, este marinero esta dispuesto a VIVIR la travesía! 

Daniel Palacio
Grupo Internacional para personas con VIH

viernes, 6 de diciembre de 2019

Enemigo íntimo

Podría dedicarte páginas enteras recreándome en reproches, en expresarte el miedo, la rabia y la impotencia que he sentido desde que llegaste; los diferentes estados de ánimo por los que he pasado desde que conocí tu existencia y el dolor que me has causado desde que nuestros destinos se cruzaron.

Pero hoy, en estos párrafos, ya nuestro segundo aniversario, no tengo la menor intención de manifestarte odio ni rencor; me siento ya muy lejos de la rabia de los primeros días contigo y muy cercano a la calma. No es que me haya resignado a vivir contigo, sino que te he aceptado como una parte de mí; de la misma forma que con la madurez se aceptan las arrugas que envejecen el rostro, o el ensanche de los cuerpos que un día fueron esbeltos y ligeros.

Te confieso que con tu llegada me sentí culpable y amenazado; fuiste mi juez, mi verdugo y mi cuenta atrás. Por un tiempo me robaste la calma, el control, las ilusiones y mi tiempo. Cambiaste mi sonrisa por lágrimas, mi dicha por tristeza, y mi vida por tu muerte. Te consideré mi enemigo, y hasta pensé que conseguirías apartarme de aquellos que me ayudaron a aceptarte y a mantenerte dormido. Creí que por ti tendría que renunciar a aquello de lo que había disfrutado antes de conocerte; del placer de amar y sentirse amado, del contacto de dos cuerpos que se desean con pasión y libertad, y de las miradas cómplices de dos amantes que se hablan en silencio.

Si te dijese que aceptarte no ha supuesto adaptar mi vida a tu existencia te estaría mintiendo. Tú mejor que nadie, conoce perfectamente los nervios que siento el día antes a una extracción de sangre, o la ansiedad que aún dos años después, me generan las visitas a la farmacia del hospital o la espera en la consulta del médico antes de conocer los resultados del último análisis. Me siento sano, saludable y fuerte, y por eso aún me siento extraño en el pasillo de un hospital a la espera de que un médico me confirme que sigues dormido dentro de mí, que te tengo tan controlado que he reducido tu presencia a la mínima expresión, a lo que clínicamente llaman “indetectable”.

Y así te siento en mi interior, “dormido”. Ni siquiera leyendo esta carta que te dedico me atrevo a levantar demasiado la voz por miedo a despertarte. Espero que aunque seas inmortal, tu sueño sea eterno, porque gracias a él, rehago mi vida con total normalidad. Y para que sigas viviendo en los brazos de Morfeo, hago todos lo posible por no olvidar cada noche la dosis que para ti es tu anestesia, y para mí, mi calma y mi bienestar.
Posiblemente tienes más vida en mi mente que en mi cuerpo. En mi sangre te has convertido en algo tan insignificante que hasta mi sistema inmunológico sigue intacto y más fortalecido que nunca. Pero de mi cabeza, “querido amigo”, y por más que me empeñe, no consigo liberarte al cien por cien. Con cada pequeño problema que nada tiene que ver contigo; vuelves a aparecer, te magnificas, te creces como una sombra amenazante que me aleja de la luz, y te añades a mi lista de preocupaciones. La mente humana es así de inoportuna y caprichosa, y es en los momentos de tristeza, angustia o desolación, cuando vuelves a asomar la cabeza para recordarme que sigues ahí, que no te has ido y que no tienes la mínima intención de abandonarme.

Quizás, darte las gracias suena aún mucho más disparatados que dedicarte estos párrafos, pero es cierto que aunque llegaste a mí como esa “pesadilla antes de Navidad”, hay varias cosas que he de agradecerte.

Te doy las gracias por haberme fortalecido lejos de debilitarme. Te confieso que al principio pensé que sería una batalla perdida, que jugaba a una partida con un adversario letal. No sé cómo ni de dónde, pero finalmente reuní la fuerza, el valor y el coraje necesario con el que desafiarte. No fue fácil, y aún a veces hay instantes en los que siento que me superas, pero amo tanto la vida, lo que soy y lo que tengo, que no permitiré que el miedo me paralice para dejarte conquistar el terreno que tanto ansías.

Gracias también por enseñarme a distinguir lo vital de lo importante, a relativizar los problemas. Estoy aprendiendo a vivir sin prisas, a disfrutar de este viaje, del paisaje y del camino, de esos pequeños placeres como el atardecer en una playa o la caricia amable de una brisa de verano.

Supongo que debes sentirte cómodo y muy a gusto ahí adentro. Tanto es así que te dormiste y no has vuelto a despertar, y sólo eso te pido antes de despedirme. Haré lo posible por garantizarte el mayor descanso con el que nunca hayas soñado; un sueño plácido, largo, dulce, e imperturbable, porque no olvides “querido amigo”, que tu sueño es mi vida, y que mientras tú duermes, mis mañanas despiertan.

Jhovani De La O Rodríguez / Grupo Internacional para personas con VIH/Sida

domingo, 16 de diciembre de 2018

Arturo

Esa noche me sentía atractivo.

Con 19 años y habiendo vivido casi 5 años fuera de casa, finalmente me había dado valor para conocer la vida nocturna que tantas veces me había tentado.

Eran los últimos días del verano. Lo había pasado trabajado en el departamento contable de la empresa donde trabajaba mi padre, una empresa minera que estaba a 5 horas de la ciudad donde yo estudiaba. Como no necesitaba el dinero había solicitado que el pago me lo hicieran al finalizar el mini contrato de dos meses, así que cuando regresé a la ciudad tenía mi sueldo intacto.
Recuerdo que lo primero que compré con ese sueldo fue una camisa que me gustaba mucho. Era de algodón a rayas azules muy finas y manga larga.

Al día siguiente de haber regresado, Marcelo, mi mejor amigo desde la preparatoria, me puso al tanto de lo que había pasado en esos dos meses de ausencia. Lo más importante era que había averiguado sobre un bar gay de moda que abría los miércoles y donde todo aquel que estuviera "en la onda" tenía que estar.

Se llamaba Stain & Toklas, pero era más conocido por el nombre de su dueño: Cristelo's. Estaba en una zona céntrica, en el segundo piso de un edificio que de día pasaba totalmente desapercibido.

Así que estaba decidido: el siguiente miércoles ahí estaríamos.
Marcelo pasó por mi puntual y llegamos temprano al bar; había poca gente. Aunque hacia un calor sofocante había decidido estrenar mi camisa nueva. Insisto... esa noche me sentía atractivo.

La música invitaba a bailar y a pesar del nerviosismo de estar ahí por primera vez decidimos subir a la pista para bailar. De a poco se fue llenando el lugar. Ahí estaban todos. Parecía que nadie tenía que ir a la escuela o a trabajar al día siguiente porque pasada la media noche no cabía un alfiler mas en el antro.

En un momento dado, ya con la euforia de la gente, el alcohol y la música, nos acercamos a la barra para tomar algo. Pedimos dos copas de vino y nos quedamos ahí observando y comentando del lugar y de la gente.

No se cuanto tiempo había pasado pero no había reparado en el chico de amplia sonrisa que me miraba desde detrás de su copa. Le presté más atención y en eso levantó su copa en señal de brindis que acompaño con un guiño.

Esa noche, además de atractivo, también me sentí halagado, así que contesté el brindis.

Esa era la señal que él esperaba porque inmediatamente se acercó, y se presentó con un alegre "Hola, me llamo Arturo, me encantó tu sonrisa!" El tenía 20 años, la sonrisa de un niño y la actitud de un hombre jovial.

Ni siquiera recuerdo cuanto estuvimos charlando. El tiempo se había tornado lento, como suspendido, en parte por el vino, en parte por el encanto de Arturo.

Marcelo me dejó hacer, aunque lo noté un poco celoso. Después de todo habíamos llegado juntos y habíamos acordado regresar juntos también.

Pero Arturo me había cautivado. Estaba por recibirse de dentista y tenia una sonrisa de comercial de pasta dental, piel blanca y cabello negro ondulado. Manos grandes (siempre me han llamado la atención las manos), pero sobre todo un tono de voz varonil que acariciaba.
Faltaba un par de horas para que la noche terminara pero ya habíamos decidido terminarla juntos.

Así empezó mi primera relación y duró 8 meses.
Por las tardes, cuando salía de la universidad, me iba directamente a su casa.
En el tiempo que estuvimos juntos compartimos salidas, cenas, días de campo, fiestas, cine y algunos viajes cortos. Arturo fue, además de mi pareja, una especie de instructor que me enseñó lo necesario para moverme más libremente en el ambiente gay.

Dicen que el primer amor nunca se olvida y en mi caso fue así.
Siempre lo recuerdo con cariño, porque aunque la relación duró poco, la vivimos con intensidad, con esa ansiedad adolescente que nos hace apurar el elixir de la vida porque no sabemos cuánto puede durar.

Arturo... te mando un beso grande donde quiera que estés.

domingo, 9 de diciembre de 2018

Sexo oral? Si, pero...


Anochecía ese viernes de finales de verano y él se dirigía presuroso a la terminal en donde debía tomar el autobús que lo llevaría de regreso a casa.
Caminaba con paso firme y pensaba en lo que haría en ese fin de semana. Tan ensimismado iba en sus planes que no reparó en el sujeto que apuraba el paso hasta caminar al lado suyo.

- Disculpa... me puedes decir la hora?
La pregunta lo regresó de golpe al bullicio de la calle, colmada de transeúntes que se apresuraban para llegar a todos lados.

- Son las 20:30 - respondió.
El sujeto le dio las gracias pero siguió caminando a su lado.
Eso encendió la primera señal de alarma. Eso no era lo acostumbrado. Tenía 16 años pero sabía muy bien que la ciudad estaba plagada de peligros. Disminuyó el paso para darle tiempo al sujeto que se adelantara, pero en vez de eso el sujeto disminuyó el paso también.

- Aquí pasa algo - pensó.
Se detuvo y empezó a buscar entre el mar de rostros desconocidos alguno al cual poder recurrir en caso de que las cosas se pusieran difíciles. El sujeto dudó, camino unos metros más, y se detuvo también. Iba a entrar a la primera tienda que vio abierta cuando el sujeto le sonrió y empezó a caminar hacia él. No sabía porque no se alejaba, simplemente se quedó parado en la banqueta hasta que el sujeto estuvo nuevamente a su lado.

- Hola, te gustaría que te la chupara?
La pregunta cayó como agua helada. Había escuchado bien?
Uno no recibe una pregunta como esa en medio de la calle atestada de transeúntes, y se quedó como si nada pasara. La adrenalina disparó las alarmas que faltaban. Quería correr, alejarse de ahí lo más pronto posible, regresar la seguridad del hogar, con lo suyos. Pero no hizo nada de eso. Se quedó petrificado mientras en su mente aún escuchaba la pregunta, que se repetía una y otra vez, estirando el tiempo, haciendo todo más lento.

- Podemos ir a los baños de la escuela que está a dos cuadras de aquí.
La voz del sujeto lo sacó del trance. Entonces era verdad, había escuchado bien. No supo cuanto tiempo permaneció inmóvil, sin saber que decir. Pudieron ser unos cuantos segundos pero a él le parecía que habían pasado horas. Trató de inventar una excusa, algo para librarse del sujeto, quien fácilmente le doblaba la edad, pero en cambio solo dijo "está bien, vamos". El sujeto empezó a caminar por la banqueta y él lo siguió. Su mente estaba en blanco, no pensó si hacía bien o mal, tampoco en el peligro. Solo pensaba en cómo sería que un sujeto como el que caminaba a su lado, un perfecto desconocido, le practicara sexo oral en un baño público. Entraron a la escuela, semi-desierta a esa hora, y se fueron directamente a los baños, que estaban completamente vacíos, entraron a una de las cabinas y el sujeto cerró la puerta.

- Hagamos así... primero me la chupas un poco y después te la chupo yo.
Un momento! Ese no había sido el acuerdo - pensó.
Intentó decir algo, pero el sujeto ya se estaba bajando el pantalón y la trusa, dejando ver un pene erecto. El tamaño le impresionó. Era la primera vez que veía un pene adulto, perfectamente desarrollado y completamente erecto. Quiso huir, pero no podía apartar la mirada de aquel bien proporcionado miembro viril. El sujeto le pidió que se arrodillara, y así lo hizo y acto seguido le acercó el glande a los labios que temblaban en una mezcla de excitación, miedo y deseo. Empezó a chupar torpemente aquel miembro, sintiendo un sabor ligeramente salado.
No supo cuando tiempo llevaban así. Empezaba a pensar que ya era hora de intercambiar posiciones pero no se daba cuenta que los movimientos del sujeto se hacían cada vez mas rápidos y rítmicos.

De pronto... una sacudida!

Algo le estaba inundando la boca. Primero pensó que era su propia saliva. Tardó unos segundos en darse cuenta que el sujeto estaba eyaculando en su boca, tal era su inexperiencia en el sexo. Una sensación de asco, rabia y vergüenza lo lanzó de espalda contra la pared. A pesar de que había aceptado seguir al sujeto se sentía violado, ultrajado, engañado y solo atinó a escupir aquel semen que le provocaba arcadas. El sujeto se disculpaba una y otra vez, pero él no lo escuchaba. Abrió la llave del agua y empezó a enjuagarse la boca en un intento frenético de limpiar aquello. El sujeto permaneció a su lado y él no sabía porqué.

Tampoco esta vez supo cuanto tiempo había pasado. Los segundos parecían minutos, y los minutos horas. Cuando sintió que no podría limpiar mas cerró la llave, como pudo recuperó la compostura, tomó los libros y salió al patio. Lo cruzó casi corriendo, tratando de dejar atrás al sujeto. Al alcanzar nuevamente la banqueta se dirigió a un estanquillo y en un gesto desesperado le pidió al encargado que conversara con él como si lo conociera porque alguien lo estaba siguiendo. Al ver la escena el sujeto se detuvo, dudó unos momentos, dio media vuelta y se alejó. Había pasado el peligro.

Fue en ese momento que las piernas se le aflojaron y empezó a llorar. El regreso a casa lo hizo sumido en una especie de trance, sintiéndose cada vez más sucio, más culpable, más avergonzado.

Recordé este episodio de mi adolescencia el viernes pasado, durante una reunión en donde alguien tocó el tema de la eyaculación en la boca.
Yo dije que era algo que no me llamaba la atención y fui objeto de algunos comentarios sarcásticos. Hubo alguien que quiso saber porqué, pero sin dar más explicaciones di por terminado el tema.

lunes, 3 de diciembre de 2018

Mauro

"Mira, te presento a Mauro, fuimos compañeros en algunas materias de la facultad pero él terminó la carrera hace dos años".

Habían pasado casi 7 meses desde que Arturo y yo terminamos. En ese tiempo él obtuvo finalmente el título de cirujano dentista y una tarde me llamó para darme la noticia. Lo festejaría junto con sus amigos en una cena y después en la discoteca y me llamaba también para invitarme al festejo. Sin mucho entusiasmo decliné la invitación para la cena pero accedí reunirme con ellos en el antro. Una vez ahí, Arturo me presentó a algunos de sus amigos que no había tenido oportunidad de conocer cuando éramos pareja. Y entre los que me presentó esa noche estaba Mauro.

En ese momento no puse mucha atención a los rasgos físicos, ya que entre las luces, la música y el humo todo era un remolino de sensaciones. Lo único que registré bien fue que también era dentista.

Después de las presentaciones Mauro se puso a mi lado y me dijo al oído casi gritando: Vamos a bailar?, y nos fuimos a la pista. Fue entonces cuando noté su mirada insistente, y aunque un poco incómodo, empecé a verlo con más atención: un poco más bajo que yo, 1.72 mts, delgado, piel trigueña, ojos verde aceituna, cabello ondulado, sonrisa seductora. Nada mal - pensé. Además en ese entonces para mí tenía un plus: era casi 5 años mayor que yo.

No recuerdo cuanto tiempo estuvimos bailando. De repente recordó algo y me pidió que lo siguiera al área del bar; había quedado de pasar por Yolanda, su mejor amiga que estaba en una boda y que después de cumplir con ese compromiso familiar seguiría la fiesta con su pareja en el antro. Mauro quiso saber si lo podía acompañar.

Fuimos y regresamos a la discoteca sin contratiempos, pero una vez estacionados casi frente a la entrada del antro ninguno de los dos hizo el intento de bajarse del carro, así que nos quedamos ahi, platicando.

Hablamos de todo, como si nos conociéramos desde hacia mucho tiempo. Las horas pasaron tan rápido y sin que nos diéramos cuenta que nos sorprendimos cuando su amiga y su pareja aparecieron junto a nosotros para regresar a casa. Eran casi las 5 de la mañana.

Dejamos a Yolanda y a su pareja en su casa, y una vez solos Mauro me preguntó si querría pasar la noche con él. No tuve que pensarlo, su personalidad y sentido del humor me habían cautivado. Pero esa noche, mi nerviosismo, el alcohol ingerido y el darme cuenta que Mauro me estaba gustando demasiado, jugaron en mi contra, y la erección simplemente no se dio. Dormimos abrazados y al día siguiente, después de un desayuno tardío me llevó a mi casa.

Por la tarde me llamó y quedamos de vernos para cenar.
Fue el inicio de mi segunda relación de pareja, la cual duró casi 5 años. En estos últimos días me he estado acordando de él y me pregunto, que habrá sido de su vida?

sábado, 1 de diciembre de 2018

Día mundial de la lucha contra el VIH/Sida

Cuánto hemos avanzado?

Desde el inicio de esta pandemia, desde aquel momento en que por primera vez se observó en un cuarto médico la evolución de un paciente con Sida nunca se imaginó llegar a tener lo que hoy tenemos para afrontar al VIH y al Sida, que hoy conocemos son dos afecciones distintas.

Cuánto hemos avanzado? Mucho diría yo:

Como olvidar la noticia de Indetectable es igual a Intransmisible, esa noticia que dio un respiro a quienes viven en serodiscordancia y a los que quieren procrear. Los Estudios PARTNER respaldan la información.

El estudio de los Pacientes Lento-progresores y Controladores élite, son dos conceptos distintos y el último parte de la investigación para encontrar una cura.

Los estudios crecientes ante el fenómeno de la PREP, que representa uno de los descubrimientos más importantes de poder detener la transmisión del VIH, así como la PPE. El anexo de los mejores antirretrovirales que sustituyeron a los AZT, entre ellos la TRUVADA, Efivarenz, y el más moderno el Dolutegravir que no produce efectos secundarios agresivos.

Los Gobiernos al hacer frente a esta crisis de salud pública abrieron las puertas de sus hospitales para los pacientes con VIH y dar el medicamento gratuitamente, estos son costeados por la paga de impuestos del Sector Público.

Como no mencionar la respuesta de las Comisiones de Derechos Humanos para afrontar esta pandemia "endemonizadora" para hacer valer los derechos de cada persona, pues eso somos, personas y no un diagnóstico.

Hoy es un día para recordar aquellos avances médicos y tecnológicos con los que contamos para hacer frente a la crisis de salud pública que vivimos hoy en día.

Día Mundial de la lucha contra el VIH/Sida.

domingo, 18 de noviembre de 2018

De filías y otras hierbas

Desde que yo recuerdo siempre me he sentido atraído por los hombres con barba.
Hoy me entero que esa atracción o filía, tiene nombre:

Pogonofilia


la atracción por los hombres con barba
Un nuevo fetiche sexual asociado al gusto por los rostros velludos.

La moda de la barba está calando hondo en la sociedad, y desde hace más o menos un lustro, las cuchillas de afeitar están dejando paso a las maquinillas para estilizar la barba. Además, las peluquerías que quieren estar a la moda se han dado cuenta de esta tendencia, por eso comercializan con productos específicos para la barba, y no sólo para el cabello. La barba es tendencia y parece que esta moda, lejos de estancarse, va en aumento.

La palabra la encontré por casualidad pero inmediatamente recordé las veces que me sentí atraído hacia algún chavo con barba sin saber exactamente porqué, como cuando conocí a Enrique, pero voy a contar esa historia en un post aparte.


sábado, 17 de noviembre de 2018

Nada

Algún día, finalmente, se sabrá la verdad tan celosamente guardada: la homosexualidad NO ES NADA. No lo era en un principio y no lo será en el futuro.

Cuando saquemos del medio todos los incendios, y todas las torturas y todas las mentiras y todo el odio y toda la ignorancia y todo el prejuicio, descubriremos que no hay NADA.

Aprendí después de este viaje alucinante que un porcentaje siempre más o menos similar de la población, a lo largo de los siglos, en todas las culturas, en todos los continentes, ha sentido un ansia más o menos similar a la mía.

Eso es, con muchos de ellos, lo único que tengo en común. Sin embargo, como ese ansia muchas veces fue y continúa siendo castigada irracionalmente -esto debería quedar claro, irracionalmente- nos hemos convertido en una inmensa minoría que al ansia original, le hemos debido agregar otros rasgos comunes.

Aprendimos a mentirnos primero, a mentir después. A escondernos, a desvalorizarnos, a despreciarnos. A no confiar en nuestra familia más cercana (sostengo que es imposible para cualquier heterosexual, incluso el más abierto, saber lo que eso significa). Los nenes negros, los nenes judíos, siempre tuvieron en su casa un lugar en donde resguardarse de las estúpidas ofensas externas.

El primer lugar en donde un nene homosexual es ofendido es en su propia casa. Tu hijo, ¿cuenta con vos?. A no hablar. A aceptar resignadamente que las cosas son así. A avergonzarnos de cada gesto íntimo.

No era nada, y después fue pecado (no fue Dios, fue un grupo de personas el que lo decretó). Y después fue una enfermedad (tan arbritaria que un día dejó de serlo), y también fue un delito (usado siempre discrecionalmente). Y después fue todo junto: pecado, enfermedad y delito. ¿Cómo reaccionar, teniendo en contra la religión, la ciencia, y el Estado?

El día en que nació el concepto de "orgullo gay", comenzó a frenarse la injusticia. Enorgullecerse de eso que buscan que te avergüences fue el dique contra el avasallamiento con que la mayoría se relacionó con nosotros.

"Qué necesidad tienen de contarlo?". Preguntan algunos todavía. Como si pudiésemos existir sin decirlo. Sólo al nombrarnos existimos. Hay algunos que no se dan cuenta de que no quieren que nos nombremos porque no quieren que existamos.

"Si todos fuéramos homosexuales, la humanidad no tendría futuro". Es mentira, los homosexuales no somos estériles. Pero no es el punto. Nunca, ninguno de nosotros, pidió que todos fuéramos iguales. Eso es un delirio de algunos heterosexuales. A nosotros no se nos ocurre que todos deberían ser como nosotros. A muchos heterosexuales SÍ.

Desorientados frente a nuestro orgullo y nuestro avance, algunos heterosexuales piden comprensión. "No comprenden lo que nos pasa a nosotros?", preguntan, asombrados de que nos neguemos a pedir permiso a existir. Suelo exagerar, pero me imagino al torturador diciéndole al torturado en la camilla de tormentos: "No te quejés, ¿no entendés lo que me pasa? ¿Te parece que es fácil verte así sangrando?

El mundo está demasiado raro, los hijos gay son los que tienen que terminar entendiendo a sus padres. ¿Cómo pueden pedir eso?

- Viejos, quería decirles que estoy de novio.
- Qué alegría, nene!! ¿Con un chico o con una chica?

Algún día va a ocurrir. Me gustaría estar ahí. Por eso escribí esto.
Porque la homosexualidad: Volverá a ser lo que nunca debió dejar de ser: NADA

By Osvaldo Bazan