sábado, 10 de noviembre de 2018

Cuidado con lo que pides

Siempre digo que hay que tener cuidado con lo que pedimos porque se nos puede conceder.

Había llegado a la conclusión que por mi situación familiar lo que me vendría bien sería andar con alguien que ya tuviera compromiso para que no demandara mucho tiempo y atención. La respuesta llegó poco tiempo después.

Había aceptado la invitación de un amigo mio a su fiesta de cumpleaños. Ya estando ahí pensé en irme temprano pero porque casi no conocía a ninguno de sus otros amigos pero finalmente decidí quedarme. Fui a la barra de bebidas por una cerveza y al regresar con mi amigo lo vi entrar.

Me gustó en cuanto lo vi. Un poco mas alto que yo, algunos años menor, según mis cálculos, guapo; pero lo que mas me llamó la atención fue su barba: tupida y bien cuidada.
Nunca he sido lanzado, así que solo me limité a observarlo de tanto en tanto mientras se movía de un grupo de personas a otro.
Así trascurrió la noche y finalmente me despedí y regresé a casa.

El lunes siguiente recibí un mensaje en respuesta a mi perfil de una página de contactos de un chavo que se había interesado en mi. Lo agregué a messenger y empezamos a platicar. No tenía foto en su perfil pero por cómo se describió quise saber mas de él. Me preguntó que había hecho el fin de semana y le dije que había ido a la fiesta de cumpleaños de un amigo y me dijo que él también y agregó que había ido porque era el encargado de llevar algo para ambientar la fiesta pero que se le había hecho tarde.
Que curioso, pensé, en la fiesta de mi amigo el encargado de llevar los globos, confeti y serpentinas, también había llegado tarde.
- Acaso fuiste a la fiesta de Pablo?, le pregunté.
- Siii, me contestó un tanto sorprendido, apoco tú estabas ahí?

Resultó que habíamos ido a la misma fiesta, pero lo mas increíble es que era el chavo de barba que me había encantado. Celebramos la coincidencia y quedamos de vernos en un café al día siguiente para conocernos y platicar. Cuando estuvimos frente a frente lo primero que me dijo es que era casado, y que si yo decidía no seguir adelante lo entendería.

No lo podía creer. Él era la respuesta a lo que había pedido!
Obviamente le dije que me interesaba conocer mas él.

Estuvimos saliendo varios meses.
Si bien no me sentía completamente a gusto con ser el tercero en discordia la situación era cómoda para mi. Él parecía no tener problema con salir conmigo un sábado en la noche y dejar a su esposa e hijas en su casa, Aún así yo estaba consiente que nunca me iba a preferir a mi por sobre su familia por lo que nuestra relación se podía etiquetar como "amigos con derechos".

Todo iba bien hasta que un día me reclamó porque había salido a un bar con mis amigos y conocí a un chavo. Por el tipo de relación que teníamos lo menos que yo hubiera esperado era una cosa así. Ninguno de los dos podría pedir exclusividad del otro. Parecía que él había roto el acuerdo pero no estaba dispuesto a dejar a su familia por mi (ni yo se lo hubiera pedido nunca, así que le dije que lo mejor sería que no nos viéramos mas.

Se molestó y quiso convencerme de que siguiéramos pero me mantuve firme en mi decisión. Se fue enojado y esa misma noche me bloqueó de sus redes sociales.

No volví a saber de él hasta ayer en la noche. Nos volvimos a encontrar en la fiesta de cumpleaños de un amigo en común. Al verme inmediatamente se acercó a saludarme. Dijo que quería platicar conmigo y nos sentamos en un lugar apartado de los demás.

Me contó que hacía año y medio había tenido un infarto cerebral y que debido a eso perdió la visión del ojo derecho y mas del 60% de visión del izquierdo. Su esposa estuvo a su lado hasta que pasó el peligro y lo ayudó a tramitar su incapacidad permanente pero al final le pidió el divorcio. Lo firmaron de mutuo acuerdo y él regresó a vivir con sus padres. No puede trabajar ni manejar y aún no sabe andar solo por la calle. Va a cumplir 45 años apenas y aún no sabe como seguir con su vida. En algún momento durante la conversación me tomó de la mano y sentí la suya temblorosa. Me dijo que aunque había hecho el duelo por la pérdida de visión aún estaba en terapia.
Sentí empatía por él y cuando nos despedimos mas tarde no pude dejar de pensar en las similitudes entre nosotros. A mi me cambió la vida el vih, a él un infarto cerebral. La diferencia es que él si lo puede contar abiertamente y nunca será rechazado por lo que le pasó.

Nos despedimos con un largo abrazo. Los dos expresamos así nuestra necesidad de ser aceptados tal como somos. No se si nos volveremos a ver. Por lo pronto ya no me tiene bloqueado de sus redes sociales, supongo que es porque quiere que sigamos en contacto.

Esta historia podría tener una tercera parte. Solo el tiempo lo dirá.

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